Guía STEPN para la salud física, mental y social (Parte 1)

En este mes de STEPN nos centramos inicialmente en las historias de éxito de Antes/Después de la Comunidad STEPN. La buena salud es crucial para vivir una buena vida. Chuck Pagano, antiguo entrenador de la NFL y jugador de fútbol americano, lo expresó muy bien cuando afirmó

"Si no tienes salud, no tienes nada".

Durante la pandemia, el estado de nuestra salud pasó al frente de la conciencia colectiva del mundo. No es que antes no supiéramos que era importante: todo el mundo puede comprender intuitivamente la importancia de su salud... pero a veces se necesita un pequeño empujón para comprender realmente lo que se da por sentado.

Guía STEPN para la salud física, mental y social
Guía STEPN para la salud física, mental y social

Al ver que el mundo se ve afectado por la enfermedad, una nueva gratitud por la salud y la capacidad de ser activo empujó a muchos a salir al aire libre y hacer más ejercicio. Actividades como el senderismo, el ciclismo y otros deportes experimentaron un aumento del interés durante el periodo de la COVID. En particular, caminar y correr tuvieron un auténtico renacimiento. Muchos países informaron de un "boom" de las caminatas durante el bloqueo, especialmente cuando los gimnasios cerraron y otras formas de ejercicio se interrumpieron temporalmente.

Hoy en día, mucha gente sigue caminando y corriendo, pero puede ser difícil mantener ese hábito por sí solo. Al animar a la gente a seguir caminando y corriendo al aire libre y juntos, STEPN sabe que los beneficios de estas cosas son triples: para su salud física, mental y social.

En este artículo examinaremos los efectos positivos en estos tres ámbitos.

I. Físico

El beneficio más evidente de caminar más al aire libre es el impacto directo en su salud física.

Un estudio realizado por investigadores de la OMS reveló que más de una cuarta parte de los adultos no realizan suficiente actividad física. Se trata de una cuestión urgente, ya que se podrían evitar hasta 5 millones de muertes prematuras al año si la población mundial fuera más activa.

Por otra parte, el ejercicio regular puede reducir significativamente el riesgo de padecer enfermedades cardíacas, derrames cerebrales, hipertensión arterial, cáncer e incluso diabetes de tipo 2, al tiempo que mejora la condición física cardiovascular. Y no es necesario que sea un ejercicio vigoroso: simplemente caminar 30 minutos todos los días puede mejorar significativamente la salud cardíaca, aumentar la resistencia y elevar sus niveles de energía.

Guía STEPN para la salud física, mental y social
Guía STEPN para la salud física, mental y social

Ahora bien, el mantenimiento de la salud física no se limita al ejercicio. La dieta y la nutrición están inextricablemente ligadas a la buena salud física, y se ha demostrado que hacer más ejercicio ayuda a tomar decisiones alimentarias más saludables. Un estudio realizado a raíz de un programa de ejercicio descubrió que la forma física puede tener un profundo efecto en las preferencias alimentarias: después de hacer más ejercicio, los hombres y las mujeres ya no encontraban tan irresistibles los alimentos ricos en calorías y grasas. En otras palabras, la actividad física aportaba el doble beneficio de ayudar a las personas a romper con los malos hábitos y abrirles el apetito por alimentos más saludables.

¿Y qué más? El sueño de calidad es también un pilar fundamental de la forma física. Incluso si se hace ejercicio con regularidad y se sigue una dieta equilibrada, la falta de sueño puede tener un enorme impacto físico en el cuerpo, desde la reducción de la respuesta del sistema inmunitario hasta el aumento del cortisol debido al estrés, lo que provoca problemas de salud crónicos y aumenta las probabilidades de padecer enfermedades cardíacas y sanguíneas, además de problemas digestivos e inflamación.

Hoy en día, la falta de sueño se está convirtiendo en un problema generalizado en el siglo XXI, especialmente con la prevalencia del ciclo de noticias de 24 horas y el aumento de las pantallas. En EE.UU., el 25% de los adultos afirma haber dormido mal al menos 15 de cada 30 días y más de 70 millones de estadounidenses padecen algún trastorno del sueño.

¿Y adivina qué puede ayudar a dormir bien? Lo has adivinado: la actividad física regular. Los estudios han descubierto que caminar se asocia positivamente con la mejora del sueño, y que un mayor número de pasos se relaciona con una mejor calidad, duración y latencia del sueño (el tiempo que se tarda en dormirse).

Articulo traducido del inglés: A STEPN Guide to Physical, Mental and Social Health

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